Eulogia, profesora jubilada de 71 años y con problemas de memoria, recibe por correo publicidad sobre un curso de escritura creativa y decide realizarlo para escrbir su venganza de la vida.
Con la presencia constante de Palmira, la inmigrante ilegal que la cuida, y de Carlos, su único hijo que cubre sus gastos y la visita de tarde en tarde, por las páginas de La memoria del gintonic van pasando los fantasmas pasados y presentes, reales o inventados, de la vida de Eulogia.
Llena de anécdotas curiosas, divertidas o tristes, pero siempre con mucha ternura, a lo largo de la novela vamos a compañando a Eulogia en su viaje hacia la senilidad y el olvido definitivo.
Se trata de una novela breves (novelita la llama el autor) que se lee de un tirón y engancha desde el primer párrafo. El tomo se completa con dos relatos breves, ambos sobre ancianos, aunque el último carece de la visión amable del primero y de la novela.
Un regalo para estos próximos reyes.





Muchas gracias, Juanjo, por esta reseña y el apoyo a Eulogia.
A ti por escribirlo. Me ha costado porque mi señora me lo quitó para leerlo ella primero y en vez de devolvérmelo, se lo quedó en su cajón de la mesita de noche… No prestes libros a ‘naide’, ni a la jefa.