Ciencia, niños y escuela

Afirma Michio Kaku: Todos nacemos científicos, pero la escuela primaria y secundaria aplastan la curiosidad.

Lamentablemente no puedo coincidir con esta opinión.

La curiosidad es la base de la ciencia, cierto, pero no es suficiente. Y los niños, como todos los seres humanos (y algunos no humanos) son curiosos. Pero junto a la curiosidad, la ciencia requiere un método, un sistema con unos requerimientos que no poseen los niños (ni los adultos) y sólo en el siglo XX pensadores como Popper o Bunge han sido capaces de empezar a desentrañar. Y aunque imágenes como:

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quieran relacionar el comportamiento de un bebé con los pasos del método científico, los niños ni analizan datos, ni planifican experimentos ni formulan hipótesis… Los niños tienen curiosidad, que ya es bastante.

Tampoco es cierto que la escuela acabe con la curiosidad innata de los niños y esto destruya la vocación científica de los niños. Ni esta vocación existe ni la curiosidad se destruye. Si esto fuera cierto, el número de personas dedicadas a la ciencia habría disminuido tras la aparición de la educación obligatoria en los países industrializados a lo largo del siglo XX y debería ser mayor en aquellas naciones en las que, desgraciadamente, la educación no alcanza a todos sus niños. Pero las estadísticas muestran que un aumento de la escolarización incrementa el número de científicos y hoy día hay más científicos que nunca.

¿Por qué cada vez menos alumnos se decantan pos las opciones científicas? ¿Por qué un gran número de alumnos muestran dificultades con las asigniaturas científicas y las rechazan? Muchos estudios, por ejemplo [1] y [2], señalan que los estudiantes, en general, perciben la ciencia como un factor positivo, incluso aquellos que optan por asignaturas no científicas. También indican que perciben esas asignaturas como más difíciles, y que son elegidas por aquellos alumnos que se plantean un futuro laboral relacionado con la ciencia… Lo que parece indicar que el decrecimiento en alumnos de ciencias no es un problema escolar o únicamente escolar, sino un problema general de una sociedad que aunque valora la ciencia, no la percibe como una posible profesión. Si a lo anterior añadimos la falsa dicotomía natural-artificial y la quimiofobia que pulula en los medios de comunicación no es de extrañar la falta de vocaciones científicas.

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Una respuesta a Ciencia, niños y escuela

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