Ácidos, bases y Lavoisier

Lavoisier y su esposa

Antoine Laurent de Lavoisier (Paris, 26 de agosto de 1743 – Paris, 8 de mayo de 1794)  está considerado el padre de la química. Su esposa y colaboradora, Marie-Anne de Lavoisier, de soltera Marie-Anne Pierrette Paulzer (Montbrison, 20 de enero de 1758 – 10 de febrero de 1836) es, con razón, considerada la madre de la química, tanto por sus contribuciones a esta ciencia como por su trabajo en el laboratorio de su marido.

Lavoisier es el autor del primer libro moderno sobre química, el Traitée Elémentaire de Chimie, y del primer intento de sistematizar la nomenclatura de los compuestos químicos, junto a Louis Bernard Guyton de Morveau (Dijon, 4 de enero de 1737 – París, 2 de enero de 1816), Antoine François, Conde de Fourcroy (15 de junio de 1755 – 16 de diciembre de 1809) y Claude Louis Berthollet (Talloires, 9 de diciembre de 1748 – Arcueil, el 6 de noviembre de 1822), en el Méthode de nomenclature chimie.

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Elementos químicos según Lavoisier

A Lavoisier debemos la primera definición moderna de elemento químico y la primera lista de ellos (y sí, consideraba que la luz y el calor eran elementos químicos). Estudiando la combustión, determinó que era el mismo tipo de reacción química que la oxidación de los metales y de la que los seres vivos obtienen su energía, lo que le llevó a enunciar la ley de conservación de la masa, que ya había sido propuesta años antes por el ruso Mijaíl Vasílievich Lomonósov (Oranienbaum, 19 de noviembre de 1711 – San Petersburgo, 15 de abril de 1765), pero completándola al afirmar que la masa de los elementos también se conservaba en la reacción, y a desterrar la teoría del flogisto, que había dominado la ciencia química desde el siglo XVII, cuando fuera propuesta por el médico y alquimista alemán Johann Joachim Becher (Espira, 6 de mayo de 1635 — Londres, octubre de 1682)

Lavoisier mejoró los procesos de fabricación de la pólvora, determinó la composición del agua, estudió la fermentación del azúcar y del etanol, contribuyó a la elaboración de nuestro actual Sistema Internacinal de Unidades y formó parte de la comisión real que demostró que el mesmerismo o magnetismo animal no era más que una sugestión debida a la hipnosis.

Pese a todas sus apotaciones, Lavoisier, nunca descubrió un elemento químico, en una época en la que se aislaron casi cincuenta de ellos, y mantuvo una fuerte controversia con el químico sueco Carl Wilhelm Scheele (Stralsund, 9 de diciembre de 1742 – 21 de mayo de 1786, Köping) por la prioridad del descubrimiento del oxígeno, que identificó en 1771, seis años antes de que lo hiciera Lavoisier, aunque publicó su descubrimiento el mismo año que Lavoisier, en 1777, en su único libro Chemische Abhandlung von der Luft und der Feuer. y dando a conocer las experiencias del británico Joseph Priestley, que lo había aislado en 1774, aunque sin identificarlo como un nuevo elemento, en sus Experiments and observations on different kinds of air.

Pero si Antoine Laurent de Lavoisier no tuvo la suerte de descubrir ningún elemento, sí tuvo el honor de bautizarlo. El oxígeno, llamado por Scheele aire de fuego y por Priestley aire deflogistizado, debe su nombre a Lavoisier que, creyendo que todos los ácidos contenían oxígeno, lo denominó a partir del griego ὀξύς (oxys) y γενής (-genēs): generador de ácidos. Y aunque en 1810 el inglés Humphry Davy (Cornualles, 17 de diciembre de 1778 – Ginebra, 29 de mayo de 1829) descubrió que muchos ácidos carecían de oxígeno en su composición, el nombre ha perdurado hasta la actualidad.

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