En los días fríos es habitual frotar las manos para calentarlas. Como las manos, dos objetos que se froten uno con otro desprenden calor, incluso se puede usar este calor para obtener fuego:
No es un leyenda urbana: es posible obtener fuego frotando dos palitos.
Este calor desprendido procede de la fuerza de rozamiento que se produce cuando un objeto se mueve en contacto con otro: el rozamiento por contacto.
Mientras que el rozamiento viscoso depende, sobre todo, de la velocidad del móvil y es muy pequeño cuando el objeto se mueve con poca velocidad, el rozamiento por contacto no depende de la velocidad y su valor es independiente de esta. Por eso, al estudiar el movimiento de los objetos cotidianos (un coche, una bicicleta o una pelota) podemos obviar el rozamiento viscoso, pero no el rozamiento por cantacto.

Si no pedalemos continuamente, la bicicleta se detendrá.
Es el rozamiento por contacto el que detiene a la pelota que rueda por el césped, el que nos obliga a pisar el acelerador del coche para que no se detenga o el que para la bicicleta cuando dejamos de pedalear.
Pero si el rozamiento por contacto detiene el movimiento, y aunque pueda parecer paradójico, también es el que nos permite movernos.
Cuando caminamos, nos impulsamos hacia adelante con el pie que mantenemos en el suelo. Si no existiera rozamiento por contacto entre el suelo y el pie, el pie se deslizaría hacia atrás y caeríamos sin poder avanzar. Por eso son tan peligrosas las placas de hielo: el hielo tiene poco rozamiento por contacto, los pies no se agarran a él y se resbalan, provocando caídas. De la misma forma, si las ruedas de un coche no sufrieran un rozamiento por contacto con la carretera, girarían en el mismo lugar y el coche no avanzaría. Así que el rozamiento por contacto no sólo se opone al movimiento y detiene los objetos que se mueven, también permiten su avance.

El hielo es resbaladizo, tiene un rozamiento por contacto pequeño.
Varios factores influyen en el rozamiento por contacto, el más importante, sin duda, la naturaleza de las superficies que se tocan: en el asfalto el rozamiento es mayor que en el hielo.
Cuando deseamos disminuir el rozamiento, por ejemplo en el motor de un coche, se emplean lubricantes. Un lubricante es un aceite que se cuela entre las partes móviles del motor. Ahora las piezas no están en contacto entre sí: están en contacto con el lubricante y el rozamiento es menor. Lo mismo ocurre cuando un coche se mueve sobre una carretera mojada, la rueda del coche no está en contacto con el asfalto, sino con el agua, con la que tiene menor rozamiento y menos agarre, lo que sería peligroso en la conducción. Para evitar que las ruedas patinen en las carreteras húmedas, la goma tiene dibujos, son líneas por las que cuela el agua de la carretera y permiten que la rueda entre en contacto con el asfalto y no se pierda el control del coche.